El pasado 13 de agosto de 2025, las instalaciones de la Escuela Cuatricentenaria de Caricuao fueron
escenario de una jornada memorable para el Sistema
SAI de Artes Marciales, que celebró una competencia formativa de combate llena de energía,
técnica y espíritu marcial.
El
evento contó con la participación de destacadas escuelas invitadas, entre ellas:
Sheishin SAI, dirigida por el
maestro Jorge Fernández; la Escuela de Artes Marciales Abel Noriega,
bajo la guía de los sensei Junior Mosqueda
y Karina Noriega; la Escuela Hermanos Noriega de Carapita,
liderada por los maestros Manuel Noriega
y José Antonio Noriega; la Escuela Bolívar SAI, a cargo del maestro
Moisés Chenique; y la Escuela Cobra del SAI, dirigida por los
maestros Jesús Figueroa y Efraín Canelón, y el maestro Edelson
Salazar.
También
se contó con la presencia de maestros
legendarios del Sistema SAI, como Rosalía Barreto, Juan
Bracamonte, Flor Marín,
y el maestro Gabriel Morán,
quien viajó directamente desde Ecuador
para apoyar este importante torneo. La escuela
anfitriona, Hermanos Noriega de
Caricuao, estuvo representada por el maestro Arsenio Noriega y la sensei Josse Bello, quienes ofrecieron una impecable
organización del evento.
Durante
la jornada, se vivió un auténtico
ambiente de camaradería, respeto y unión, valores fundamentales del
Sistema SAI. Los asistentes pudieron apreciar el alto nivel técnico y disciplinario de los 66 atletas participantes, niños y
adolescentes que demostraron su dedicación y progreso en cada combate.
Más
allá de la competencia, este encuentro tuvo un noble propósito: recaudar
fondos para la adquisición de
material deportivo, con el fin de mejorar las condiciones de
entrenamiento de los practicantes de la escuela anfitriona. Una muestra clara
de cómo el arte marcial trasciende el tatami para convertirse en una
herramienta de crecimiento colectivo.
La
jornada culminó entre aplausos, sonrisas y un mensaje compartido por todos los
presentes: la unión del Sistema SAI es su
mayor fortaleza. Eventos como este reafirman que el espíritu marcial
no solo se mide en la fuerza de los golpes, sino en la solidaridad, el respeto y la pasión por seguir creciendo
juntos en el camino del SAI.
























